sábado, 5 de marzo de 2011

Cap. 1 (primera parte)

Los primeros rayos de sol cayeron tímidamente, como si no fueran invitados, derramándose por el cuerpo tapado de la chica, que apretó los ojos con fuerza, molesta por la claridad. Iluminaron toda la habitación, haciendo brillar los innumerables pósters que tapaban la pared desconchada, anteriormente blanca y necesitada de una mano de pintura. La brisa fresca hizo que la ventana se tambalease sobre sus oxidados goznes, que apenas la sujetaban.
Bajo las sábanas deshilachadas, Hayden Risk se removió molesta, haciendo caer la almohada al suelo con un golpe seco. Yacía en una postura incómoda y a duras penas había conseguido llegar a casa por su propio pie, por lo que se había dejado caer en la cama con la ropa puesta.  La sombra de ojos negra manchaba ahora parte de las mantas, de refregarse con ellas el rostro, intentando aclarar la vista cansada y ebria.
Con un suspiro de resignación, decidió incorporarse, recibiendo un agudo de dolor de cabeza y náuseas en el estómago. Beber tanto nunca le había sentado bien. Se restregó el soñoliento rostro con el dorso de la mano, eliminando un poco más de maquillaje seco. Se levantó y se estiró, bostezando de cansancio. Arrastró su delgado cuerpo escaleras abajo, haciendo crujir la madera de las escaleras, y se dirigió a la pequeña cocina, donde su madre estaba sentada en una silla coja, apoyando los codos sobre la vieja mesa.
-Buenos días- saludó a su hija, dando un sorbo de su café.
-Serán para ti- respondió Hayden quejumbrosa-, yo tengo una resaca del demonio.
-Y las que te quedan, tesoro- comentó Helen, sonriendo. Hayden dejó escapar un débil bufido y se acercó a la cafetera. Se alzó de puntillas y cogió una taza de un mueble sin puerta. Echó el café y añadió leche de un tetrabrik y mucha azúcar, para luego removerlo con el dedo. Se sentó frente a su madre y sujetó la taza con las dos manos, intentando calentarlas con el cálido vapor que emitía el líquido.
-Tengo una noticia- anunció su madre, recordando de pronto que tenía algo que decir a su hija. Hayden la miró tras su taza, inquisitiva. El café bajaba caliente por su garganta y cada vez se sentía más despejada.
-¿Es buena o mala?- preguntó recelosa.
-Un poco de las dos cosas- Helen tomó aire- Tenemos que volver a New Jersey.
-¿Qué?- exclamó Hayden, casi atragantándose con el café- ¿Por qué?
-Me han ofrecido un trabajo en Connecticut, gracias al curso que hice de informática. Es de secretaria en una gran empresa.
-No te imagino con traje- dijo Hayden riendo- pero, ¿y por qué volvemos a New Jersey?
-La abuela cuidará de ti.
Hayden frunció el ceño. Odiaba a su abuela, y su madre también, aunque tenía que controlarse. La joven aceptó la noticia con fingida naturalidad. De todas formas, se alegraba de volver a ver a su mejor amiga Mercy y a sus otros amigos. Antes de la mudanza, ella era la cantante del grupo de música que formó con ellos. Tocaban canciones de grupos de los años 80, haciendo especial hincapié en los Rolling Stones y The Runaways. Cuando Helen encontró trabajo en un bar de Nueva York, se mudaron a esa vieja casucha que se caía a trozos y cuyas vigas apenas se mantenían en pie, y la joven no volvió a tener contacto con sus amigos.
Hayden se había ido de New Jersey sin terminar la ESO, dejándolo en tercero a mediados de curso. Ahora debería estar en cuarto grado, pero ella no tenía mucho interés en volver al instituto. Se conformaba con su guitarra y su cámara de fotos para pasar un día entero ausente del mundo y los habitantes que convivían en él. Subió a su habitación. Se marchaban aquella misma tarde.
No tenía mucha ropa y apenas conservaba algún que otro objeto de valor sentimental que meter en la maleta junto a los diez meses pasados en el apartamento, por lo que su equipaje era ligero y tan sólo constaba de una pequeña bandolera negra con varios parches. Se cambió de ropa y bajó de nuevo, al salón

-¡Mira, Mercy!- exclamó Hayden, mientras señalaba el cielo crepuscular, con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Qué pasa?- preguntó su amiga, sin notar nada raro, a pesar de los bonitos colores que mostraban las nubes, que parecían cicatrices rosadas.
-Parece que el Sol se estuviese desangrando- dijo la chica con voz soñadora-. Y la Luna lo está viendo morir.
Mercy bufó. A veces la ponía de los nervios con aquellos comentarios tan raros.
-¿De dónde sacas eso?
-De mi corazón- contestó Hayden, mientras disfrutaba de la brisa otoñal que jugueteaba con sus dorados cabellos-. Pero, ¿sabes por qué la Luna disfruta viéndolo sufrir?
-¿Por qué?- preguntó Mercy, optando por seguirle el juego.
-Porque le tiene envidia.
Ella miró a Hayden, alzando las cejas, inquisitiva.
-Todo el mundo prefiere el Sol a la Luna- contó Hayden- Y la Luna se siente celosa. Pero el Sol vuelve cada mañana. Piénsalo. Todo el mundo quiere tomar el Sol, todos se despiertan cuando sale el Sol, pero cierran los ojos cuando viene la Luna.
-Ah, ya veo.
-Pero, ¡fíjate!- gritó la muchacha, contemplando la luna, que ya se cernía inmaculada y oronda, dando a todo un matiz plateado.
-¿Qué pasa?
-Acabo de darme cuenta de una cosa- dijo Hayden.
-¿De qué?
-De que la Luna no debería tener envidia del Sol- Hayden frunció los labios, pensativa, intentando expresarse lo mejor que podía- porque, piénsalo, a la Luna se la puede mirar directamente, sin tener que apartar la vista. Y de noche, cuando ocupa su lugar en el cielo, las hadas salen a bailar, los hombres lobo se reúnen con su manada, los vampiros se emborrachan con sangre y es el momento en que los fantasmas asustan. Sin embargo, con el Sol, las hadas temen que ojos indiscretos las descubran, los lobos se convierten en aburridos humanos, los vampiros tienen resaca y los fantasmas no dan miedo.
-Si sigues siendo así de excéntrica, no vas a encontrar novio nunca- comentó Mercy.
Hayden se encogió de hombros.
-Ser excéntrica es divertido, puedes decir todo lo que piensas sin que nadie te mire mal.
Mercy soltó una carcajada ante el comentario de su amiga.  De hecho, ella también era un poco rara en gustos, pero lo disimulaba lo mejor que podía, pues hacía más caso a la razón que a los sentimientos y repasaba cada pensamiento antes de abrir la boca para hablar. Hayden era mucho más impulsiva y creativa. Tal vez por eso congeniaran tan bien como amigas íntimas.
Mercy la había echado mucho de menos desde que la otra joven se marchó a Nueva York. Ella y sus otros amigos y componentes de Heart In Fire, el grupo de música que formaron muchos años atrás, habían abandonado la banda tras su marcha, pues sin cantante no podían hacer nada. Aún así, seguían siendo un grupo de amigos y se reencontraban cada viernes después de las clases.
Hayden llevaba en New Jersey un mes. La vuelta a su ciudad de origen le había sentado bien y no había tenido muchos problemas con su abuela, la cual optó por no tratarla como a una niña pequeña y dejar que su nieta de ya dieciséis años decidiera por si sola a qué hora llegar a casa. Como consecuencia, Hayden no se permitía llegar más tarde de las diez de la noche, en consideración con su abuela, e incluso le agradaba cenar con ella. La joven seguía sin querer volver al instituto, pero cada día, a las tres en punto, se acercaba a la puerta del recinto a esperar a sus amigos.
Mercy la condujo por una calle ancha y se paró frente a un bar, que prometía refrescos y dulces.
-No me suena este bar- dijo Hayden con el ceño fruncido.
-Normal- contestó Mercy, arrastrándola de la mano al interior del recinto- es nuevo. Lo abrieron hará tres meses.
-Ah, ya- Hayden decidió darle una oportunidad a la cafetería, a pesar de que casi todo era rosa y azul celeste.
-¿Sabes quién trabaja aquí?- preguntó Mercy con misterio. Hayden la miró con curiosidad- Olivia James, ¿te acuerdas de ella?
-Sí, me acuerdo- contestó la joven- es aquella chica que parece una artista francesa, ¿verdad?
-Sí, esa- respondió Mercy entre carcajadas.
Llegaron a una mesa circular, donde sus amigos las esperaban riendo y bebiendo de vasos de cartón, que a Hayden le recordaron a los que ponían en las cafeterías Starbucks.
-Hey, tías, por fin estáis aquí- saludó Ray, mientras las dos chicas se sentaban a la mesa, en sillas de metal. Ray Head era el guiatrrista del grupo, junto con Mercy. Tenía el pelo largo hasta los hombros y rizado, castaño como sus ojos.
También estaba Douggie, el batería, con su característico flequillo tapándole los ojos, de un bonito azul claro, y su particular gorro de lana azul oscuro, que nunca se quitaba. Y Alex, el bajista, uno de los chicos más guapos del mundo según Hayden, que había estado mucho tiempo enamorada de él.
Hayden sonrió para sí misma. Se alegraba de volver a verlos. Y juntos habían planeado el regreso de Heart In Fire, cosa que la ilusionaba bastante, pues era una enamorada de la música. Así era ella, impulsiva y excéntrica, siempre con un as y un plan B bajo la manga y letras de canciones en su mente.

7 comentarios:

  1. (Se me borró el comentario que te iba a poner -.-)

    Recopilando lo que te había dicho... Lo del sistema educativo ya te lo mencioné por tuenti, que hay que hacer una investigación previa del país, de la región, de la ciudad a todos los niveles para ambientar la historia. Es la mejor técnica.
    Por otra parte, si castellanizas "Nueva York" es lógico que también castellanizases "New Jersey". Es decir, los nombres de las ciudades o se castellanizan o van con el nombre nativo.
    Habiendo leído varias historias tuyas, he visto una evolución en la forma de narrar, de exponer las escenas... Has mejorado notablemente y espero que sigas así.
    Otra cosa que me ha llamado la atención es que la madre de Hayden no se moleste por el hecho de que su hija llegase borracha a casa, es decir, las madres americanas suelen ser conservadoras y no me encaja a mí muy bien eso. Te lo digo, lo primero, porque allí no puedes beber hasta los 21, legalmente claro. Por eso es tan importante conocer también el marco legal del país extranjero xD.
    Intenta no abusar de las comas. Haz frases más cortas o intermedias con el punto y coma. Respeta el límite de las ideas: cuando se acaba, pasa a otro párrafo.
    Y ya por último, en los diálogos utiliza otros verbos que expresen emociones sin tener que describirlas, o sea, no los típicos "decir, hablar, explicar, contestar", sino "exponer, replicar, gruñir, bramar, exclamar, justificar, admitir" etc.
    Recalcando que has mejorado, la lectura se hace apacible y amena. Seguramente será una historia que guste :)

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  2. Estoy totalmente de acuerdo con Mont V.J. :)

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  4. Buenas.
    He encontrado tu blog indagando en otros y éste ha llamado mi atención. Suelo comentar bastante, pero en este caso, ya te lo han dicho todo :)

    Seguiré leyendote, de momento me gusta bastante. Un saludo^^

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  5. Hey tienes un premio que publicar en tu blog XD pásate por mi blog, en la pestaña del menú de premios y sabrás a qué me refiero xD

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  6. me gusta mucho tu historia si te parece nos seguimos mi blog es http://mundoatrayente.blogspot.com

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  7. Oye por qué tienes tantos blogs iguales¿?
    Este blog tiene exactamente la misma historia
    http://tellingnoahstoryspoken.blogspot.com/

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